En Calentando la Palabra tuvimos la oportunidad de conversar con Gabriel Toloza, docente de la Universidad Pedagógica Nacional y coordinador del proceso de acompañamiento pedagógico;Yolanda Inés Fonseca, rectora de la Institución Educativa Departamental Ignacio Pescador de Choachí; y Johanna Gonzáles Díaz, docente del Colegio San Bernardo de Sasaima. Durante el programa compartieron sus miradas y experiencias sobre la educación rural en Cundinamarca y los retos que implica la actualización de los Proyectos Educativos Institucionales (PEI), en el marco del convenio entre la Gobernación de Cundinamarca, la Secretaría de Educación departamental y la Universidad Pedagógica Nacional.
El profesor Toloza durante nuestra conversación, nos aportó lo siguiente, el proyecto busca revisar y fortalecer los PEI de las instituciones educativas rurales, analizando qué tan contextualizados están frente a las realidades de cada territorio. “La idea es que esa declaración de principios que es el PEI movilice lo que realmente hacen las instituciones en sus procesos de enseñanza”, señaló en uno de los fragmentos del programa.
Las voces de las directivas docentes también permitieron conocer las particularidades de la educación rural. Desde Choachí, la rectora Yolanda Inés Fonseca destacó la diversidad social y cultural que caracteriza a la Institución Educativa Departamental Ignacio Pescador, una institución con diez sedes, siete de ellas multigrado, en las que estudiantes de distintos niveles comparten el mismo espacio de aprendizaje. Allí conviven niños y jóvenes provenientes de contextos sociales muy diversos, desde familias campesinas hasta hogares con trayectorias educativas más amplias, lo que representa un reto permanente para la construcción de comunidad educativa.
Para la rectora, el acompañamiento de la Universidad Pedagógica Nacional ha sido clave para revisar críticamente el Proyecto Educativo Institucional y confirmar si las apuestas pedagógicas realmente dialogan con las realidades del territorio. Fonseca explicó que su institución trabaja con el modelo SER de educación relacional, el cual promueve el trabajo cooperativo y la autonomía estudiantil. Sin embargo, señaló que la diversidad de la población y los cambios en el contexto social han llevado a fortalecer enfoques pedagógicos basados en el diálogo, la inclusión y la convivencia, elementos que hoy orientan la actualización del PEI y la forma en que la escuela se proyecta hacia su comunidad.
Por su parte, Johanna Gonzáles Díaz compartió la experiencia del Colegio San Bernardo de Sasaima, una institución rural ubicada en la parte alta del municipio, colindando con el municipio de Albán, cuya comunidad está compuesta principalmente por familias campesinas. Durante la conversación explicó que el colegio nació hace alrededor de 21 años tras separarse de una institución urbana debido al crecimiento del número de estudiantes, lo que dio origen a un proyecto educativo propio. En su intervención señaló que la institución ha venido fortaleciendo una apuesta pedagógica centrada en el turismo de naturaleza, el avistamiento de aves y actividades como campamentos y procesos de educación ambiental, iniciativas que buscan conectar el aprendizaje con el territorio.
También destacó que, hace algunos años, la institución enfrentó una etapa compleja al notar que varios estudiantes migraban hacia colegios urbanos porque no encontraban allí las oportunidades formativas que buscaban. Ese momento llevó a la comunidad educativa a replantear su proyecto institucional y a reconocer las potencialidades de la ruralidad. En ese proceso, el trabajo de revisión y actualización del PEI ha permitido organizar y proyectar muchas de las estrategias que ya se venían desarrollando en la práctica, dándoles un horizonte pedagógico más claro y coherente con las transformaciones del territorio.
La educación rural no puede entenderse como una realidad homogénea, sino como un conjunto diverso de contextos sociales, culturales y económicos que plantean desafíos particulares para las instituciones educativas. Cada territorio presenta dinámicas propias que transforman la vida de las comunidades y, con ello, las formas en que la escuela se relaciona con su entorno. En ese escenario, el acompañamiento de la Universidad Pedagógica Nacional se convierte en una oportunidad para fortalecer los proyectos educativos de las comunidades escolares, promover reflexiones pedagógicas situadas y contribuir a la construcción de propuestas formativas más acordes con las realidades del campo colombiano. De esta manera, la actualización de los Proyectos Educativos Institucionales no solo responde a un ejercicio administrativo, sino que abre espacios de diálogo y análisis sobre el papel de la escuela en los territorios rurales y su aporte a una educación más pertinente para el país.