Escrito por el 10 de febrero de 2022

Capítulo 4. La voz de los sobrevivientes.

4.1. Memorias del sufrimiento

Quienes viven y sufren la pérdida o desaparición de sus seres queridos, muchas veces torturados ante sus ojos, padecen un sufrimiento profundo y responden de maneras diversas ante el terror:

Me tocó ver al papá de los Vargas [dos ebanistas torturados y desaparecidos en 1990] sentado en una banca del parque frente a la Alcaldía. Le preguntaban: “¿Y usted qué hace aquí, sentado todo el día? Mire que va a llover, que está haciendo frío, ya está de noche”. “Estoy esperando a mis hijos, siento que en algún momento van a llegar”. Así murió, de pena moral, y se pasó muchos días, mañana, tarde y noche. (Testimonio de habitante de Trujillo, Valle).

La imagen de este hombre sentado día tras día en el parque de Trujillo, Valle, quedó en el recuerdo de la comunidad como testimonio del sufrimiento irreparable que causa la violencia. Por eso las diez personas que murieron de pena moral, después de la masacre de Trujillo, se incluyen entre sus víctimas y están reconocidas como tal en el Parque Monumento que honra su memoria.

4.2. Memorias de la crueldad

En los relatos de víctimas y testigos los actores armados aparecen como seres humanos, lo que implica conferirle agencia a la violencia y a la crueldad. No se les transforma en seres anónimos y estereotipados, sino que se los representa en su condición humana, con sus debilidades y sus capacidades para hacer el mal. Humanizar a los actores armados les permite a las víctimas un encuadre desde el cual proferir un juicio moral sobre sus acciones y asignarle responsabilidad humana a lo que ocurrió.

Es entonces desde su condición humana que se juzga la brutalidad y la ferocidad de sus acciones. Las historias relatadas al Grupo de Memoria Histórica por las mujeres del corregimiento de El Placer, Putumayo, están llenas de calificativos sobre el carácter “sanguinario”, “corrompido”, “bravo”, “caníbal”, “malo” y “terrorífico” de todos los grupos armados que han dominado a su pueblo.

4.3. Memorias de las complicidades

En estas memorias se sitúan las interpretaciones sobre la violencia vivida, por qué pasó lo que pasó, poniendo el énfasis en las complicidades, el abandono y las estigmatizaciones. El reclamo que articula estas memorias es que todo esto fue posible por la impunidad. Las víctimas y testigos evocan un universo gris y diferenciado de colaboraciones y responsabilidades en la guerra. Las ha habido de carácter político o militar; con participación directa los hechos, o con apoyo económico y político; como instigación y encubrimientos estratégicos, o como consentimientos pasivos, coerción; hasta observadores pasivos e indiferencia.

4.4. Memorias del abandono

Más allá de las complicidades en las que se enmarca la omisión del Estado, las memorias del abandono hacen énfasis en la impotencia que genera entre las víctimas el sentimiento de desprotección total frente a las arbitrariedades de los actores armados. Las víctimas reclaman que han sido abandonadas por el Estado, e insisten en que este ha incumplido su función de protección y de garante del derecho a la vida y los bienes de sus ciudadanos.

4.5. Memorias de la estigmatización

Los victimarios implementaron el estigma para violentar la identidad de la gente. Señalaron a la comunidad arbitrariamente de ser parte activa o colaboradora del “otro bando”, bien fuera por su aspecto, por sus ideas, por su procedencia o por cualquier rasgo que la hiciera sospechosa ante los ojos de los armados. Este estigma que justifica las atrocidades transfiriendo la identidad de los enemigos a la población civil se propagó a lo cuerpos, los territorios y los roles sociales.

4.6. Memorias de la dignidad: sobrevivir, resistir y reconstruir

Los testimonios que se incluyen en este apartado describen cómo sobrevivieron y qué hicieron las víctimas frente a las violencias que sufrieron o de las que fueron testigos. Actos sutiles de protección y resistencia cotidiana, de solidaridad y rescate humanitario, de oposición y resistencia civil, de conmemoración, peregrinación y reconstrucción de memoria constituyen un legado de esperanza para Colombia. Los relatos rescatan a las víctimas y testigos como seres humanos que, por encima del desbalance de poder en el que estuvieron frente a los actores armados, responden con dignidad a situaciones adversas y buscan alterar los resultados de una violencia que parece irremediable. Los relatos reivindican el sentido político y la función reparadora de estas acciones y dan cuenta también de los juicios y posiciones morales y políticas de estas personas. Hablan de valores como imaginación, bondad, solidaridad y sagacidad, que les permitieron sobrevivir y sobreponerse al horror.

4.7. Las funciones y los usos de la memoria Las acciones que conmemoran y dignifican la memoria de las víctimas y sensibilizan a la sociedad civil sobre lo que pasó han sido parte constitutiva del vivir y sobrevivir una guerra prolongada. El Grupo de Memoria Histórica tiene registro de 177 iniciativas de memoria no estatales entre 1974 y el 2010 que corresponden a 60 formas de expresión diferente, que incluyen centros de documentación, monumentos, obras de arte, procesos de recuperación del territorio y del cuerpo, plantones y museos, entre otras. En la mayoría de los casos, estas iniciativas están vinculadas a procesos organizativos tanto de sobrevivientes y víctimas, de comunidades afectadas por el conflicto armado, como de organizaciones sociales e instituciones que consideran la memoria fundamental para hacer visibl el horror que han vivido miles y millones de colombianos.

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